Es el veneno de las abejas. Lo obtenemos sin dañarlas y lo purificamos: nos quedamos con sus compuestos activos y separamos los que generan la mayoría de las reacciones alérgicas. En gel, se siente refrescante y calmante sobre músculos y articulaciones. En nuestras cremas, aporta una microestimulación superficial que favorece una piel de aspecto más firme y luminoso.